Podría ser cualquier lugar

Bruselas, el belguismo

En ocasiones, Goto y yo nos llevamos las manos a la cara y decimos “¡Qué belguismo!”.

Es la manera que hemos encontrado de llamar a ese principio de fondo, esa rigidez absurda de lo demasiado lógico, cívico o sensato.

El tema del metro puede servir de introducción. Por mucho que uno haya conseguido familiarizarse con el funcionamiento de las líneas de tram se lleva sorpresas. Como en el caso de la 3 que, una vez pasada la parada de Churchill se convierte en la 23. Es el mismo vehículo, recorriendo una prolongación de la misma vía. Pero a todos los efectos, a la hora de buscar información u horarios, son dos líneas distintas. Lo cual provoca que incautos como yo un primer día cualquiera, nos bajemos para hacer transbordo al mismo tranvía en que veníamos… y lo perdamos.

Tampoco dejan nunca de sorprenderme la frecuencia con la que se encuentran en las tiendas horarios con letreros de este estilo. Lunes: de 8h a 5h. Martes: de 8h a 5h. Miércoles:de 8h a 5h. Jueves: de 8h a 5h. Viernes: de 8h a 5h. Y luego, dejando un espacio en blanco para marcar bien la diferencia, Sábado: de 8h a 5h.

Estas belgadas, por supuesto, son sólo el producto de la manera de ser de la gente. En ocasiones, llegan a resultar casi de mala educación para un mediterráneo. Un detalle: ocurre a menudo que, al salir a cenar de restaurantes, cada uno pague estrictamente su parte, incluso entre parejas. En algunos grupos de amigos, cuando hay grandes diferencias económicas, puede ocurrir que algunos cenen y otros se paguen sólo una cerveza.

En general, se puede vivir con ello, pero hay veces que desquician. Hola buenas, no sé qué ocurre con mi tarjeta, pero es que el cajero se la traga siempre. Comprendo. ¿Le importaría enseñarme lo que pasa? Bueno, como quiera. Pero si se traga la tarjeta me la devolverá, ¿verdad? Sí, claro. El cajero, naturalmente, se la traga. ¿Ve? Se la ha tragado. Me la devuelve, ¿por favor? Uy, vaya. Ya son las dos, es hora de cerrar. Vuelva usted mañana.


7 comentarios en “Podría ser cualquier lugar

    1. No había oído lo de Twain, al menos de esa forma. Pero estoy pensado que tendría cierto sentido, incluso biológico. Seguramente, el cuerpo empiece a segregar endorfinas a chorro y la cabeza te duela menos… Eso sí, mejor que haga otro la prueba. Yo tiraré de ibuprofeno. ;)

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