Podría ser cualquier lugar

Bruselas, las ausencias

Pero de pronto, la distancia se agrieta. Descubres que esas dos realidades irreconciliables en las que vives, este aquí y ese allí, son totalmente simultáneas. A cada instante. No es que no lo supieras. Es que no lo sentías con esa claridad sincrónica.

Hasta que de pronto los acontecimientos las deforman, las enfrentan, las superponen y ya no sabes qué es lo que queda lejos.

La velocidad del avión es una magia feroz, rugiente, humillante para con nuestras piernas. Una tecnología que supera nuestra capacidad de asumir, de percibir los caminos y sus pausas, todas esas distancias que usan como escala al ser humano. Nos acostumbramos a ello, como nos acostumbramos a tantas cosas, y compartimentamos con claridad el aquí el allí en nuestra cabeza. Nos resguardamos bajo esta construcción de divisiones casi perfectamente estancas.

Hasta que, de pronto, la ilusión se desbarata. La distancia se agrieta.

Porque hay alguien allí, del otro lado. Alguien querido. Alguien que sufre una o las mil devastaciones de la muerte.

Entonces te miras en el espejo, o en el pasear de un parque, y lo único que no reconoces en la foto eres tú mismo.

¿Qué carajo haces aquí, tan lejos?

En francés no se dice “te echo de menos”. Se dice tu me manques, es decir “me faltas”. Y aunque no tenemos más remedio que vivir cuando hay gente que te falta, hay momentos en que es casi insoportable saber que estás faltando.

Así que, en lugar de dando el abrazo que quisieras, te encuentras encerrado en un texto, trabajando palabras, para asomarte por esa grieta en la distancia y enviar un mensaje.

Escribes sobre el hermano que, con la rabia, desgarra la tierra para alojar al hermano.

O un poema que diga que…

al otro lado

de esta ausencia

dormirás

si tienes suerte

como la niña que

nunca

desaprendiste a ser

de este lado

conservo

un molde exacto

de ti misma

a escala justa

de tu pelvis

y mis manos


7 comentarios en “Podría ser cualquier lugar

    1. No había oído lo de Twain, al menos de esa forma. Pero estoy pensado que tendría cierto sentido, incluso biológico. Seguramente, el cuerpo empiece a segregar endorfinas a chorro y la cabeza te duela menos… Eso sí, mejor que haga otro la prueba. Yo tiraré de ibuprofeno. ;)

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