Cómo acabar de una vez por todas con los recitales de poesía – I – El problema

Venga, lo confieso. Caretas fuera: no me gustan los recitales de poesía.

No es que no disfrute en muchos, claro. Porque puedo apreciar los textos, celebrar la presentación del libro de un amigo y también el vinito de después con la gente. Además, muchas personas a las que respeto, admiro o quiero participan en ellos y les dan una gran importancia a nivel personal. (Así que imaginad el “pánico social” que me supone escribir esta entrada ;) ).

Pero respecto a la parte supuestamente central del asunto, el recital en sí, la lectura de los poemas; tengo muchos problemas con ello. Creo que la mayoría, simplemente, no funcionan. Porque, seamos honestos:

  • ¿Quién es tan rápido para entender los sutiles juegos del lenguaje en una única y primera escucha? La mayoría de poemas requieren varias lecturas, texto en mano, para llegar a un nivel de comprensión que permita el disfrute.
  • Reconozcamos que se nos escapa casi todo. Decir otra cosa, me parece la del traje nuevo del emperador. Sobre todo a partir de un rato -¿diez, quince minutos?-, cuando la atención se fatiga.
  • Sólo se me ocurre un motivo por el que una inteligencia humana podría llegar a pillarlos al vuelo, y es porque el poema sea muy sencillo y breve. Un caso particular, en definitiva. Y no necesariamente el de la mejor poesía.
  • De hecho, que haya versos especialmente “efectivos” complica la cosa más aún. Todavía me están resonando en la cabeza las palabras pronunciadas hace cinco segundos, cuando ya me estoy perdiendo los siguientes que… ¿cómo ha dicho? Mierda, ya me he perdido.
  • Suele ser habitual en estos eventos que los poetas reciten sus propios textos. Sin embargo, ¿cuántos poetas son, además, buenos declamando? Es decir, ¿cuántos de ellos, de nosotros, tenemos una capacidad adecuada para recitar? Son habilidades completamente distintas que no tienen por qué ir de la mano.
  • Con esto último, no digo que sea necesario contar con una buena técnica actoral -de hecho, lo comentaré en la próxima entrada, creo que a menudo eso sólo empeora las cosas-. Pero sí ser capaces de transmitir de una forma que, al menos, no desmerezca lo escrito.

Muchas veces he pensado en estos problemas. Porque los poetas tendemos a sentir todo un abanico de emociones negativas -desde la lástima al cabreo- hacia una sociedad que ni siquiera puede decirse que rechace la poesía, porque simplemente la ignora.

Pero, a los que nos aporta algo, queremos compartirla. Y son frecuentes las proclamas tipo “hay que acercársela a la gente“, “leerla en voz alta, en autobuses y bares, en la calle“, “pintarla en las aceras” y todas esas cosas.  Es un sentimiento legítimo, incluso honroso. Pero, si aceptamos lo que dicho arriba, está claro que es muy difícil que funcione.

El caso es que el otro día terminé un MOOC titulado “El arte de la poesía” en el que encontré una clave que me dio mucho que pensar sobre este asunto. Atentos a lo que dice el Robert Pinsky:

El fragmento clave para mí:

Lo que la poesía puede hacer es surgir de la imaginación somática, física de cada persona. El medio de un poema es tu voz. La poesía utiliza el cuerpo y la mente de su audiencia de una manera que es íntima y personal, además de comunitaria. En esa escala humana, la poesía hace algo“. [texto original]

Bueno, dice eso, y muchas otras cosas, que os dejo en las notas al final*.

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Lo que me ha resultado revelador, en definitiva, ha sido darme cuenta de lo que ocurre a menudo en los recitales es, precisamente, que la poesía deje de ser una voz íntima y personal.

El recital es un arte escénica**.

Así que la pregunta es, ¿cómo hacemos que un arte escénica sea -también- poesía? Es decir, ¿cómo hacemos que transmita la voz íntima y personal de cada uno?

Bueno, pues yo creo que hay alternativas. Pero eso ya lo dejo para la siguiente entrada.

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***************

* Citas de Robert Pinsky:

“Para mí, y para este curso, la respuesta está precisamente en la escala humana de este arte: íntimamente, mientras cada persona se imagina diciendo las palabras de un poema, o dándoles voz realmente, el poema ocurre. Los significados y sentimientos habitan a esa persona. Mientras la vieja fórmula se aplica, el poema se adentra en tu piel. La poesía es única a escala humana. Su materia es el lenguaje, el lenguaje que se usa cada día para todo tipo de usos prácticos, y su medio en la mente y la voz de cada individuo. El poema no me convence de la forma en la que lo puede hacer una brillante retórica o un gran discurso; me proporciona otro tipo de convicción: la de que es la manera de decir algo que yo siento”. [texto original]

En este otro vídeo, en el que se le ve bastante más joven, lo elabora de forma parecida:

“El medio de un poema es una respiración. Es una voz. Es una cadencia. Y lo que está en la página, para mí, es una anotación. Puede ser útil, como una partitura es útil. Pero es una anotación para la voz real o imaginaria de una persona. La poesía es, por naturaleza, de escala individual y personal. El medio es, por natualeza, una voz.

Un poema es una realidad. Una realidad que ocurre dentro de cada persona que la pronuncia. Y entonces, es también una realidad esperando a la próxima persona que la pronuncie. [texto original].

El tipo, por cierto, también tiene formación musical e intenta una aproximación parecida desde el jazz que, podrá gustar o no, pero lo intenta:

De hecho, incluso hace uso del famoso tema del “interplay” del que hablamos hace tiempo:

“Las actuaciones de PoemJazz hacen que mi voz, recitando poesía, represente un rol similar al de un instrumento de viento: hablar con su propio ritmo y melodía poético, en conversación con lo que está haciendo la música. Las variaciones en el tono y la cadencia son aquellas inherentes a las frases del poema. Las palabras y los versos no están tan “atados” a la música como “en conversación” con ella.

La idea requiere que los músicos y yo nos escuchemos unos a otros, intensa y receptivamente. Yo respondo a lo que hace cada músico del imso modo que ellos responden a mi voz y entre ellos. Mi objetivo, para el idioma del poema, es seguir fiel y sin distorsiones, al mismo tiempo que se adapta a los ritos y tonos de mis contrapartes musicales.

Los arcos melóficos y las figuras gramaticales, los patrones de las consonantes y las vocales -todo esa parte de la poesía está diálogo con la música: no cantado, no actuado, pero hablado en verso, colaborándo con la música. La música, por su parte, está en conversación con la poesía, más que ilustrándola o interpretándola o dándole lugar. Las frases de la voz son como frases de un instrumento de viento, pero habladas

Me encanta el arco que Ben Jonson establece en su “His Excuse for Loving”, el fraseo mientras baila con las rimas. Pienso que los músicos con los que actúo -Laurence Hobgood, John Lockwood y Stan Strickland- asisten a los cambios de ritmo y silencios de las frases de Jonson con un equivalente musical y que las dos unidos hacen una tercera cosa hermosa”. [texto original]

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3 comentarios en “Cómo acabar de una vez por todas con los recitales de poesía – I – El problema

  1. Tema interesante. Podría escribir paginas (tal vez ya las escribí) sobre esto. Vaya, para mí es un tema del que solo se puede hablar escribiendo página tras página, un exceso de reducción deshace todo el propósito con gran facilidad. Es digno de ti Luis, que tomes el tiempo de tratarlo, con las limitaciones y los problemas que trae el formato de blog ¿no? Supongo que por esto lo tratas en varias partes, pero si no es así no dudes en corregirme.

    Hablar de lo escénico (no solo en poesía), de la oralidad, de la enajenación poética o de las posibilidades de involucrar a la poesía en nuestra sociedad, es abordar temas colosales. Por eso mantendré este comentario simple y así no me salgo por la tangente, ya luego habrá tiempo de redactar algo organizado. Espero (y espero que los otros esperen) la continuación de tu reflexión. Mi espera no limita mi entusiasmo.

    Saludos.

    1. No sabes, estimado Arrowni, lo que me he acordado de ti escribiendo la segunda parte del post. Concretamente me venía a la cabeza la palabra “colosal” y me cagaba en mi estampa, por meterme en estos berenjenales. :DDD

      Son temas enormes, cierto. Gigantescos. Y, al final, he optado por hacer una vista de pájaro muy generalista y poner unos cuantos links.

      En un grupo literario del que formo parte (una vez comenté la idea: https://luistarrafeta.com/2010/12/24/asomando-la-cabeza/) solemos -más bien suelo, porque soy al que más le va el rollo teatral- tocar esos temas de las artes escénicas. Estuve revisando las cosas que tenía escritas al respecto a ver si conseguía darle un poco de forma (https://sites.google.com/site/narratividadihlm/). Y al final opté por dejar las cosas enlazadas más que integradas.

      En cualquier caso, ya está ahí. Estaré muy atento a tus comentarios. ;)

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