KISS

Se hace otro silencio. La zona iluminada se reduce más. Rosa mira su reloj visiblemente impaciente. Los tres guionistas siguen pensando. Enrique da vueltas alrededor de la mesa, saca de nuevo la caja de cigarrillos.

ROSA: Hemos dicho que no, Enrique.

ENRIQUE: (La vuelve a guardar, refunfuñando). ¿No tenéis calor?

Enrique se quita la chaqueta y se suelta algunos botones. Coge su silla, le da la vuelta. Coloca encima la papelera. Marta se ríe un poco. Jordi y Rosa se esfuerzan en no hacerle caso.

JORDI: Es que así no hay quien se concentre.

ENRIQUE: Y yo que pensaba que “los creativos” tenían siempre técnicas a mano.

JORDI: Pues mira… justamente ahora estaba intentando apoyarme en algo que aprendí en un curso de escritura. Una anécdota que atribuyen al gran David Mamet.

ENRIQUE: Clavadito clavadito a David Mamet escribimos todos en este sitio.

JORDI: (Como si no le oyera) El tío tiene puesto continuamente encima del ordenador en el que escribe, con grandes letras, la palabra “KISS”.

ROSA: ¿Kiss? ¿Beso?

JORDI: Sí. Significa beso, pero es un truco mnemotécnico. Es para acordarse de la siguiente frase: “Keep it simple, stupid”.

Todos asienten, como reflexionando, menos Enrique.

ENRIQUE: Sólo he entendido lo de “estúpido”.

MARTA: La frase es algo así como “Hazlo fácil, estúpido”.

JORDI: “Manténlo sencillo”, cari. “To keep” es mantener.

MARTA: Hijo, es lo mismo.

JORDI: Bueno, lo que quiero decir con esto es que seguramente nos estamos complicando la vida demasiado cuando no hace falta.

ROSA: Gracias por tu aportación, querido. ¿A alguien le ayuda esto a pensar en algo más?

Se hace otro silencio.

MARTA: (Timidamente). Bueno… yo… creo que tengo algo…

ROSA: Pues adelante, Marta. Saca algo brillante. Cierra bocas.

MARTA: (Más nerviosa aún) …A ver, a mí la idea de Jordi no me parece tan mala. Pero creo que el problema estaba en intentar cambiar una cosa por otra tan… a saco. (Se levanta y comienza a caminar hacia el miniescenario de la fiesta) Volvamos a la fiesta. ¿Qué os parecería si?…

Se enciende la luz del escenario tres. Marta vuelve a representar a Andrea, Jordi en Miki y Enrique en Álvaro.

ANDREA: Perdona Miki, es que estoy más cruzada que las piernas de Anne Igartiburu.

MIKI: No tendrá que ver con que se vaya éste, ¿no? Si siempre dices que tiene un par de vértebras de más…

ANDREA: Ése es el tema. Que casi prefiero que se vaya…

MIKI: (Entusiasmado) ¿De verdad? (Disimulando su alegría) Quiero decir… ¿De verdad? Es una lástima que hayáis llegado a eso. Y yo que pensaba que acabaríais como Romeo y Julieta, Bonnie y Clyde… Dolce y Gabbana…

ANDREA: ¿Suicidas, tiroteados o anorexicos? Pues podías haber avisado…

MIKI: No sé… (Acercándose a ella) Igual tendrías que pensar en alguien más… de tu edad, más… con tus mismos planes… más… (poniéndose la mano en la cabeza) de esta altura.

Miki va a abrazar a Andrea y ella está cabizbaja pero no se aparta. Álvaro, que ha visto todo desde la otra esquina se acerca hacia ellos, haciendo que se separen.

ÁLVARO: ¿Molesto?

MIKI: Hombre, para no ser dentista no lo haces mal.

ÁLVARO: Mmm… Introducir objetos puntiagudos en la boca de la gente consiguiendo, entre otras cosas, que no hablen. Tal vez equivoqué mi especialidad.

MIKI: Claro que los cirujanos podéis también sabéis cortar… otras historias.

ÁLVARO: Vas entendiendo… ¿Te importa?

MIKI: (a Andrea) Haré lo que tú me digas.

MARTA: Gracias. Déjanos hablar.

MIKI: Muy bien. Pero si este tio intenta hacer cosas raras con tu boca… Ya sabes donde estoy.

Miki mira de arriba abajo a Álvaro, y éste le mantiene la mirada. Miki se va.

ÁLVARO: (Entregándole el billete de avión) Creo que esto es tuyo.

ANDREA: Yo no lo he pedido.

ÁLVARO: ¿Qué pasa? ¿No lo quieres?

ANDREA: Es que… mi vida está aquí.

ÁLVARO: (Cogiéndole la mano y poniéndole el billete en ella). También puede estarlo conmigo.

ANDREA: Mira, hazme caso, no me fuerces.

ÁLVARO: Si no vienes, te acabarás arrepintiendo. Y lo sabes.

ANDREA: ¿No acaba eso ocurriendo siempre?

ÁLVARO: Mejor un error que una oportunidad perdida…

ANDREA: Según personas, Enrique. No lo sepas todo.

ÁLVARO: Andrea, tienes que venir. No nos queda tiempo

ANDREA: Joder. Te he dicho que no me fuerces.

ÁLVARO: ¿Es eso un sí o un no?

Andrea rompe el billete y lo deja caer al suelo. Se va en la misma dirección en la que se ha ido Miki.

Álvaro, respira hondo, mira a su alrededor, coge su propio billete y lo rompe.

Se enciende la luz del escenario principal.

ROSA: Me gusta, Marta. Es astuto. Al quedarse los tres se mantiene la tensión inicial, y añadimos una nueva. Perfecto para dejar a la gente ansiosa de una continuación.

JORDI: Reconozco que es una buena aportación sobre mi idea, sí.

ENRIQUE: (Enfadado) ¿Así que eso es lo que estás proponiendo, Marta? ¿Un juego a dos bandas? ¿El joven y el maduro? ¿Lo fácil y lo difícil? ¿Ahora resulta que Andrea lo puede tener todo? Y a Álvaro, que está dispuesto a dárselo todo, que le jodan, ¿no?

El área de luz del escenario principal se reduce aún más.

MARTA: (Como disculpándose) Bueno, es sólo una posibilidad… Un final abierto si lo quieres ver así.

ENRIQUE: ¿Sabes lo que decía Scorsese? Que hacer cine es una gran responsabilidad, porque llega incluso a aquellos que no saben leer.

ROSA: ¿De qué estás hablando, Enrique?

ENRIQUE: Quiero decir que cuando se escribe una historia, uno tiene que tener en cuenta el mensaje que está enviando.

JORDI: ¡Danger, danger! ¡Peligro de moralinas!

ENRIQUE: Tú no has visto ni una sola de las obras que he escrito, ¿verdad?. De lo que estoy hablando es de coherencia. En la ficción como en la vida, a veces toca elegir. Y quien no acepta eso, se arriesga a desenlaces dramáticos.

ROSA: No perdamos de vista que esto es una comedia, por favor. ¿No te convence tampoco este final? Muy bien, propón tú algo mejor.

ENRIQUE: Me parece justo. Sólo déjame pensar un segundo…

ROSA: Tómate cinco si quieres. Pero ni uno más. (Señalándose el reloj) Menos diez.

ENRIQUE: ¿Supongo que de un cigarrito ni hablamos, no?

ROSA: ¿Hace falta que responda a eso?

ENRIQUE: Joder…(sacándose la camiseta del pantalón). ¿Os importa que me quite los zapatos?

Jordi, Rosa y Marta se miran entre ellos un tanto perplejos.

JORDI: Mientras nos prometas que no te huelen los pies.

ENRIQUE: (Quitándoselos y tirándolos por ahí). Lo que te aseguro es que no apestan más que esta situación.

ROSA: Enrique… esos comentarios sobran.

ENRIQUE: Si no me he metido con nadie. Es sólo que… déjame pensar…

JORDI: Y recuerda: Mantenlo sencillo.

ENRIQUE: (murmurando)…estúpido.

Se hace un pequeño silencio.

ENRIQUE: Pero creo que tienes razón, Jordi. Lo mantendré sencillo. Os gustaba el final de Marta, ¿no?

JORDI: Es el mejor por ahora.

ENRIQUE: De acuerdo. Pues construiré a partir de ahí. Bien… tenemos a Andrea, una chica joven y con carácter, que siente interés por el hombre maduro con el que trabaja.

MARTA: Interés mutuo.

ENRIQUE: Por otro lado está Miki. El chico de su edad que, en gran medida le conviene más.

ROSA: Conveniencia mutua.

ENRIQUE: Tal vez. Pero yo creo que la situación puede tomar un giro inesperado.

MARTA: Es lo bueno de ambientar esto en un hospital. En cualquier momento puede entrar una urgencia y…

JORDI: (Riendo) ¡Ponedle 100mg de epinefrina y un desfibrilador, rápido!

ENRIQUE: Nah… No estaba pensando en eso. Más bien un giro inesperado y audaz en las relaciones emocionales de esta gente, que es lo que nos ocupa.

JORDI: Desde luego que si no es predecible y además encaja, sería perfecto.

ENRIQUE: De acuerdo. Hagamos una cosa entonces. Una vez que Álvaro ha decidido quedarse, no quiere jugar a competir con Miki. Va a hacer todo lo que está en su mano por quedarse con esa chica tan inteligente, sensible y con talento que es Andrea.

MARTA: Me gusta.

JORDI: Siempre que no lo consiga… Porque de lo contrario estaríamos como al principio.

ENRIQUE: De manera que sale en su busca.

Se vuelve a encender la luz del escenario de la fiesta, se apaga el principal. Entran en la zona iluminada Enrique, Jordi y Marta. Miki está abrazando a una Andrea llorosa.

ÁLVARO: Andrea, yo…

MIKI: Déjala ya en paz, ¿no?

ÁLVARO: Tú no te metas.

MIKI: No. No te metas tú.

ÁLVARO: Andrea… perdóname. He estado pensando y… si es tan importante para ti…

MIKI: No le escuches.

ENRIQUE: Estoy dispuesto a quedarme.

ANDREA: (Incrédula) ¿Te quedarías?

MIKI: No sé puede confiar en él, Andrea. Te chantajeará psicologicamente.

Álvaro rompe su billete delante de ella.

ANDREA: …Álvaro.

MIKI: Bah… Qué farsante.

ÁLVARO: Hipócrita.

MIKI: (Un poco nervioso) Artero. Embustero.

ÁLVARO: Tramposo. Traidor.

MIKI: (Más nervioso) Calumniador, felón, falsario…

ÁLVARO: Traicionero, desleal y ¡engañador!

ANDREA: ¿A qué viene esto?

MIKI: (Muy nervioso). Tranquila. No sabe ni de lo que habla.

Andrea se separa de Miki y mira a ambos extrañada. Miki está casi temblando..

ÁLVARO: ¿No? ¿Y de qué tienes tanto miedo entonces?

ANDREA: ¿Miki?

MIKI: Déjalo, no tienes que ver en esto.

ÁLVARO: ¿Seguro que no? Yo creo que es la primera implicada.

ANDREA: ¿Me explica alguien de qué va esto?

ÁLVARO: ¿Lo haces tú o lo hago yo?

MIKI: No tengo ni idea de qué dice éste.

ÁLVARO: Vamos. Háblale de ella.

MIKI: (Riéndose nervioso) Este tío está loco, cari.

ANDREA: ¿Miki?

ÁLVARO: Hablo de esa persona que es más interesante, más conveniente, más… poderosa.

ANDREA: ¿Miki?

Se encienden las luces del escenario principal, en el que Rosa sigue sentada.

ENRIQUE: (Señalando a Rosa) Hablo de ella.

MARTA: (Incrédula, destrozada). ¿Jordi?

JORDI: (Riéndo nerviosamente) ¿Julia? Vamos. ¿Quién puede creerse un desenlace así? ¡Es un Deus Ex Machina total! ¡No ha habido ni la menor anticipación!

MARTA: (Llorosa) ¿Jordi?

ENRIQUE: ¿Tú crees que no? Yo diría que llevamos ya bastante tiempo anticipándolo, (irónico) “querido”.

ROSA: (Poniéndose de pie) ¡Basta! ¿Qué tipo de broma es esta?

Marta se va llorando del escenario.

ROSA: ¡Vuelve aquí ahora mismo!

JORDI: (Lanzándose tras ella) ¡Marta!

ROSA: ¡Jordi, queda mucho trabajo por hacer! Cómo salgas por esa puerta, no se te ocurra volver a entrar.

Jordi se para mira con odio a Enrique y Rosa.

JORDI: Hijos de puta.

Jordi se va. Rosa mira llena de ira a Enrique. Éste, con un sonrisa maliciosa en la boca y toda la calma del mundo se saca el paquete de cigarrillos del bolsillo y se enciende un cigarrillo.

ENRIQUE: Vaya… Con lo profesional que parecía la chica… Quien lo hubiera dicho… (Pequeño silencio. Rosa se sienta de nuevo, muy cabreada). Tenía inteligencia, sensibilidad, talento… Pero claro, a esta edad, son tan temperamentales…

ROSA: ¿Estarás contento, no?

ENRIQUE: …No sé. Sospecho que de esta reunión no va a salir nada en limpio.

ROSA: Muy bien, lo has conseguido.

ENRIQUE: En fin… No habrá más remedio que continuar con el guión tal y como ya estaba escrito.

ROSA: Cabrón retorcido.

ENRIQUE: Nunca te fies de un escritor. De uno de los de verdad. Es capaz de cualquier cosa por contar su historia.

ROSA: Eres un cabrón retorcido. Pero muy rico, ¿sabes?

ENRIQUE: No te creas, no. Pero con un poco de suerte…

ROSA: No, no. Lo eres ya. Muy rico.

ENRIQUE: ¿Qué?

ROSA: Nuestros abogados llamarán al tuyo para la rescisión del contrato.

ENRIQUE: (Tras una breve pausa) Rosa, no…

ROSA: Y ahora, que ya me has jodido el día te agradecería que te pusieras tus zapatos y salieras de la habitación.

ENRIQUE: ¡No me puedes hacer esto!

ROSA: Tengo que llamar a Germán, a Yánez… designar tres nuevos jefes de equipo de guión, reunirlos de urgencia… Un montón de trabajo, como ves.

ENRIQUE: …no me lo puedo creer.

ROSA: Bueno, ya tendrás tiempo para ir haciéndote a la idea. Como no vas a tener otra cosa que hacer.

ENRIQUE: ¿Qué insinuas?

ROSA: ¿Yo? Nada. Sencillamente sé que en el Teatro Calderón son muy profesionales.

ENRIQUE: No respetas nada, joder. Eres una víbora.

ROSA: Qué comentario más profundamente hiriente …viniendo de ti.

Enrique recoge sus zapatos, su camisa, su chaqueta y se va.

ENRIQUE: Este no es el final de la historia.

ROSA: Un consejo gratis, por cierto: Si en algún momento te sientes tentado de hablar con la prensa, consulte antes con tu abogado qué tienes que ganar y que perder.

ENRIQUE: Tengo más recursos que ése.

ROSA: Cierto, sí. Lo olvidaba. Corrosivas críticas magistralmente encubiertas en tus obras futuras… Harás las delicias de los espectadores de los teatros secundarios. Se sentirán muy listos y muy elite cultural… los cuatro que te vean.

ENRIQUE: Pero con el paso de los años…

ROSA: De verdad, Enrique, me encantaría continuar con esta conversación tan hilarante, pero… (señalándose el reloj) tengo tantísimo trabajo por delante.

Enrique apaga el cigarrillo en el cenicero con caramelos, se da la vuelta y se va.

ROSA: (Cuando ya se ha ido, gritándo a Enrique) ¡Y gracias por romperme el juguete, por cierto! (En un acceso de Rabia le tira la agenda. Se serena. Coge el móvil. Va a llamar, está muy nerviosa. Se detiene. Respira hondo. Va a marcar de nuevo, pero entonces le suena a ella el teléfono) ¿Germán?… ¿Sí?… Te iba a llamar ahora… Oye, mira, al final, como siempre, tenías razón… (Alejándose el teléfono de la oreja) Lo siento, lo siento, lo siento… Hay que pasar al plan B. Sí, bueno, algunas bajas, ya te contaré… Ahora llamo a Yánez, sí. Sí, sí, sí… Ya te he dicho que lo siento, ¿no?… Mira, te juro que para mañana tendrás un guión… Por cierto, he tenido una idea estupenda. ¿Y si hiciéramos una academia de diseñadores de lencería? Sí, sí, sí… con modelos y todo, claro…

TELÓN

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