KISS

Acto Único

Al abrirse el telón la escena iluminada es la central, la sala de reuniones de UniMedia.

Enrique entra en escena, vestido con chaqueta y camisa sin corbata. Al ver que no hay nadie mira su reloj. Se acerca al cuadro y lo observa. Tuerce la cabeza como intentando buscar otro “arriba” y otro “abajo” para el cuadro. Se da la vuelta y deambula por la habitación. Saca un cigarrillo de la cajetilla, lo va a encender y entonces ve el cenicero de pie lleno de caramelos. Resignado, vuelve a guardar el cigarrillo en la cajetilla, se mete un caramelo en la boca y se apoya en la mesa.

Entra Marta en escena. Viene con una carpeta y un boli en la mano. Ambos se sonríen.

ENRIQUE: ¡Qué suerte la mía si está jovencita me diera un beso!

MARTA: (Dándoselo, efusivamente, en la mejilla) ¿Qué tal, Enrique? ¿Cómo estás?

ENRIQUE: Pues con ganas de terminar ya con esta historia, la verdad.

MARTA: No es lo tuyo esto de la tele, ¿verdad?

ENRIQUE: ¿Qué quieres que te diga, Marta? No.

MARTA: ¡Te voy a echar de menos, jo!

ENRIQUE: Yo a ti más.

MARTA: No, yo a ti más.

ENRIQUE: Yo a ti más que eso…

MARTA: (Le saca la lengua. Luego sonríe). Bueno, ¿y qué piensas hacer ahora?

ENRIQUE: ¿No te he contado que me han llamado del teatro Calderón? Parece que están interesados en la próxima obra que escriba.

MARTA: ¿De verdad? ¡Es estupendo!

ENRIQUE: No veo el momento de ponerme de nuevo. (Ensoñador) El teatro no tiene nada que ver con este negocio. Es acción pura. (Tentador) ¿No te gustaría que te diera un empujoncillo en esa dirección?

MARTA: Joé… Justo ahora que por fin empiezan a valorarme un poco aquí dentro.

ENRIQUE: Pues por eso mismo. Porque eres joven. Para ti sería una experiencia tremendamente intensa.

MARTA: No me digas eso, Enrique… No me lo pongas tan difícil…

ENRIQUE: Vamos, no me creo que te baste. Una vez conocí a una chica que me recordaba mucho a ti. Era inteligente, con sensibilidad y talento y…

MARTA: (Como disculpándose) Lo sé, Enrique. Y lo siento.

ENRIQUE: Bueno, tú piénsatelo. Y si te interesa, te conseguiré una oportunidad.

MARTA: (Sonriéndole) Lo recordaré. Pero por el momento me conformo con que me reserves un par de entradas.

ENRIQUE: (Juguetón) Por supuesto. Para ti y para mí, ¿no?

MARTA: (Riéndose) ¡Tú, siempre igual! (Cambiando de tema) Bueno, ¿y tienes alguna idea?

ENRIQUE: Sí, claro. Siempre hay un par de temas o tres rondándome la cabeza…

MARTA: ¿Como por ejemplo?

ENRIQUE: Pues… he estado pensado ambientar una obra en una productora de series de televisión. (sonriendo) ¿Qué te parece?

MARTA: (Riendo) Huy, pues… conociéndote, sólo espero que no tengas intención de volver aquí dentro…

ENRIQUE: Dios me libre.

MARTA: Y también espero que si en la obra aparece una chica joven… y guapa….

ENRIQUE: ¿Con inteligencia, sensibilidad y talento?

MARTA: Sí. …Y que se llame Marta, no la pongas a caer de un burro.

ENRIQUE: Será la única que se salve, no te quepa duda. Los demás, unos miserables todos.

MARTA: (Se le hiela la sonrisa). ¿Todos?

Entra Jordi en escena. Viste de una manera estudiadísimamente desarreglada. Lleva un portafolios de mano. Le da a Marta un beso en los labios.

JORDI: Muy buenas, cosita. (Ofreciéndole la mano a Enrique). ¡Don Enrique!

ENRIQUE: (Estrechándosela de vuelta) ¡Maese Jordi! Un placer haber contado durante todo este año con su prodigiosa “técnica”.

JORDI: (Misterioso) ¿Ya te estás despidiendo, o qué?

ENRIQUE: Bueh… Veintiséis capítulos. ¿Ya está bien, no?

MARTA: (Asintiendo) Hombre, teniendo en cuenta que la mayoría de las series no terminan su primera temporada…

JORDI: Está mejor que bien. Está estupendo.

ENRIQUE: (a Jordi, provocándole) Fantástico.

JORDI: Magnífico.

ENRIQUE: Extraordinario. Fenomenal.

JORDI: Formidable, colosal…

ENRIQUE: ¡Espléndido, grandioso, sublime!

JORDI: ¡Soberbio, fabuloso, excelso!

ENRIQUE: Que te cagas.

Jordi y Enrique se ríen.

JORDI: Uno a cero.

ENRIQUE: (Riendo) Por el momento, polluelo. Por el momento…

MARTA: Pues a mí me da un montón de pena que se acabe ya HdeR.

ENRIQUE: Hombre, yo creo que lo bueno, si breve…

JORDI: Nunca he estado de acuerdo con eso. Si es bueno… ¿Por qué cortarlo?

ENRIQUE: Tampoco es cortarlo. Sencillamente… todo llega a su fin.

JORDI: Por supuesto. (Mirando su reloj y caminando hacia la puerta) …Pero no siempre podemos prever cuándo.

Jordi se asoma hacia fuera de la habitación. Mientras les da la espalda Enrique mira a Marta y le hace un gesto con la cabeza como de “¿Qué quiere decir?”, y ella responde encogiéndose de hombros.

JORDI: (Dándose la vuelta, sin haberles visto) Ya viene Rosa.

ENRIQUE: ¡Y sólo diez minutos tarde! Me siento honrado.

JORDI: Es una mujer ocupada.

ENRIQUE: Sí… Creo recordar que alguna vez lo ha dejado caer.

A Marta le sale una risilla que se tapa con la mano un poco avergonzada. Entra Rosa.

ROSA: Muy buenos días, equipo. (Haciendo un gesto con la mano que invita a sentarse) Vamos yendo al grano ¿no?

ENRIQUE: Claro, claro… No vaya a pensar alguno que nos sobra el tiempo.

Cada uno se sienta en su silla. Enrique a la izquierda, Rosa presidiendo y Marta y Jordi a la derecha.

ROSA: Y cierto es que no nos sobra. ¿Sabéis por qué estáis aquí?

MARTA: Reunión de valoración final, ¿no?

ENRIQUE: Decirnos unos a otros lo maravillosos que somos y poner fecha para una cena.

Jordi y Rosa se miran entre ellos. Jordi se sonríe.

ROSA: Pues no. Nada de eso. (Mirando a Jordi) Pensaba que ya os habría llegado algún rumor…

JORDI: Puede que la gente sea más discreta de lo que parece.

Enrique está extrañado. Marta, un poco ofendida, le da un manotazo en el brazo a Jordi. Él le sonrie.

ROSA: De acuerdo, entonces. Ayer hablé con Germán y hay dos noticias importantes. Primera: se ha decidido prolongar “Hospital de Referencia” una temporada más.

MARTA: (Emocionada) ¿De verdad? ¡Eso es genial!

ENRIQUE: (Mosqueado) Así que “se ha decidido”… ¿Y quién ha decidido eso?

ROSA: La junta. A petición de Canal 7, por supuesto.

ENRIQUE: Pues a mí no me han consultado nada.

ROSA: Porque no lo necesitan. Te recuerdo que los derechos son de UniMedia.

ENRIQUE: Pero firmamos que no podrían tomar decisiones relativas al desarrollo narrativo de la serie sin mi consentimiento.

ROSA: …durante los veintiséis capítulos de que constaba la temporada.

ENRIQUE: ¿Temporada? No, no, te equivocas. Durante los veintiséis capítulos que duraba la serie. La serie completa.

ROSA: Vuelve a leer el contrato, Enrique. Es como te estoy diciendo.

Se hace un silencio, miradas enfrentadas entre Enrique y Rosa.

ROSA: De hecho, por eso te hemos llamado. Respetamos escrupulosamente nuestros contratos, y contamos contigo para esto.

ENRIQUE: Yo… Rosa, lo dejo. De verdad. Ha sido toda una experiencia pero me quito de en medio… Haced lo que os dé la gana el año que viene.

ROSA: Todavía no te he dado la segunda noticia.

ENRIQUE: Dime que ésta es la buena.

MARTA: ¿Es que la primera te parece mala?

ENRIQUE: Pues me parece un problema, sí.

JORDI: No les llames problemas, Enrique. Llámalo oportunidades.

ENRIQUE: Eso me lo comentas cuando te llegue la “oportunidad” de tener hemorroides.

Marta y Rosa se ríen. Enrique y Jordi sólo se sonríen mirándose.

MARTA: ¿Y cual es la segunda noticia, Rosa?

ROSA: Es evidente. Si la serie continúa, no puede terminar.

MARTA: ¿Qué quieres decir?

ROSA: Pues eso. Que hay que cambiar el último episodio.

ENRIQUE: (Cada vez más enfadado) ¿Me lo repita?

JORDI: No podemos resolver la tensión sexual entre Álvaro y Andrea, Enrique. Es el conflicto central de la serie. Si terminan juntos, se pierde el interés.

ROSA: Las encuestas dicen que el público que sigue la serie es mayoritariamente femenino. Y eso es lo que las mantiene enganchadas.

MARTA: Es verdad. Mis amigas se pasan el día intentando sonsacarme si al final se lían o no.

ENRIQUE: ¡Mira, mira, mira…!

MARTA: Y yo no se lo digo, ¿eh? Que quede…

ENRIQUE: ¿Pero es que no podéis entender que esta historia ha sido construida desde el primer momento con un comienzo, un desarrollo y un desenlace?

JORDI: Por supuesto, Enrique. Como todas. Sólo que ahora es necesario prolongar el desarrollo.

ENRIQUE: Sí, y una mierda. Para que luego en el capítulo cinco de la segunda temporada el señor Germán consulte con… su papada y decida…

ROSA: ¡Enrique!

ENRIQUE: Perdón, para que luego (poniendo comillas con las manos) “se decida” que es mejor sustituir el programa por un… reality-academia de diseñadores de lencería…

JORDI: Eso no tiene por qué ocurrir, Enrique. No mientras la audiencia se mantenga.

ROSA: Gracias Jordi, querido. (Se hace un pequeño silencio) Y tomo nota de lo de la academia de lencería, por cierto. (Escribe en su agenda). Podría funcionar.

ENRIQUE: (Cruzándose de brazos) …para servirle, joder.

ROSA: Escucha, Enrique, sabes que no vamos a tomar decisiones sin ti.

ENRIQUE: Porque lo pone en el contrato, no te jode.

ROSA: Sí. Y también porque para eso te llamamos. Hemos construido este proyecto en torno a tu nombre. Tu ponías la “autoría”, la firma; nosotros, los medios. Así nos promocionábamos ambos. Un trato justo. ¿Recuerdas?

ENRIQUE: Lo recuerdo.

ROSA: Aunque hay quien opina que una de las partes lo necesitaba más que la otra… yo sigo pensando que es un trato justo.

Se hace un silencio. La zona iluminada se hace un poco más pequeña.

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