KISS

ROSA: Así que este es el tema. Por eso os he llamado a los líderes de cada grupo de guionistas. Me he comprometido a llamar a Germán a las ocho con un final de historia.

MARTA: ¿A las ocho?

ROSA: Sé que es difícil. De hecho, había quien pensaba que estábais (mirando a Marta) demasiado tiernecitos. Pretendían que llamara a Yánez, no os digo más.

JORDI: ¿A Yánez?

ENRIQUE: ¡Anda ya!

ROSA: Eso he dicho yo. Que creía en este grupo. Nosotros hemos llegado hasta aquí, y nosotros podemos salir con algo que nos guste (a Enrique) a todos.

Enrique se levanta, empieza a dar vueltas por el contorno de luz que representa la habitación sopesando.

ENRIQUE: Pues yo es que lo veo clarísimo.

Se sale de la zona iluminada. Se apaga la luz de la escena principal. Se enciende la del subescenario “el despacho”. Enrique entra, coge una bata de médico de una percha y, mientras se la pone, va narrando.

ENRIQUE: Álvaro llega a su despacho después de la operación del niño. La que termina con la subtrama de la familia local. Está agotado, pero contento. Se sienta en la silla, (Enrique se sienta), cruza las manos detrás de su cabeza y se repantinga. Mira a su alrededor, el que ha sido su despacho en Ecuador durante el último año. Lo va a echar de menos…

Marta entra en la zona iluminada, lleva una bata blanca.

ENRIQUE: En ese momento, entra Andrea. Está muy cabreada con él y no sabe disimular, ni lo pretende.

A partir de este momento Marta encarna a Andrea, y Enrique a Álvaro.

ANDREA: Dicen por ahí que la operación ha sido todo un éxito, ¿no?

ÁLVARO: No sabes el peso que me he quitado de encima…

ANDREA: Me imagino que estarás (irónica) “como volando”.

ÁLVARO: Bastante, sí. ¿Y sabes qué es lo que merece este momento?

ANDREA: …como si no me lo fueras a decir.

ÁLVARO: (Buscando en un armario). Debe de andar por aquí… (Sacando una botella de licor) ¡Lo tenía guardado desde navidad!

ANDREA: Fantástico. Una copita. Es exactamente lo que me hacía falta.

ÁLVARO: (Sonriendo, mientras saca un par de copas) Esa clase no las digas delante de los inspectores, ¿eh?

ANDREA: ¿Hay alguna norma que impida a una médico, aunque sea durante sus horas de servicio, tirar una copa de licor a la cara de su jefe?

ÁLVARO: (Extrañado) Sólo en el caso de que “a” el licor sea bueno y “b” el jefe no tenga ni repajolera idea de qué pasa.

ANDREA: (Cogiendo la copa) Tú vete sirviendo, a ver si te salva el primer supuesto.

ÁLVARO: Antes de que sigas por esa línea, quiero decirte una cosa…

ANDREA: No te molestes. Ya sé que te vas.

ÁLVARO: Eso no es ningún secreto. Vine para un año y…

ANDREA: Pero es que he visto los billetes de avión. ¡Los dos!

ÁLVARO: (Se queda un par de segundos en silencio) Esto si que no me lo esperaba…

ANDREA: Ahora el señor se queda cortado, ¿no?

ÁLVARO: Perdona, es que… no tendrías que haberte enterado así…

ANDREA: Pues no haberlos dejado tan a la vista, idiota.

ÁLVARO: (Cogiendo valor) …en fin, pues ya que lo sabes… ¿Qué me dices?

ANDREA: ¿Pero qué te tengo que decir yo? ¿Tanta y tanta historia para acabar volviendo con tu exmujer?

ÁLVARO: (Álvaro se queda con la boca abierta. Y luego, riendo). …¡¿Julia?! ¿Crees que me voy a volver con Julia? (Luego se serena. Le coge la mano) El segundo billete… no lo compré para ella.

Andrea se emociona. Los dos se abrazan. Van a besarse.

JORDI: ¡Corta ya!

Se enciende la luz del escenario principal, la sala de reuniones de UniMedia.

ROSA: Enrique, hemos quedado que eso no nos vale. No podemos permitir que terminen juntos. Si la tensión sexual se resuelve… el interés del espectador cae en picado. Y eso ya no hay quien lo levante.

JORDI: Por no decir que esa escena hay que redialogarla por completo. No cumple ninguna de las normas.

ENRIQUE: De eso ya te encargarás tú, o los “precarios” de tu equipo, como siempre…

ROSA: Tenemos una convención de estilo muy clara en eso, Enrique, ya lo sabes. Regla del tres. Parlamento-parlamento-parlamento-cambio.

ENRIQUE: Sí, lo sé. (Repitiendo como un niño de colegio) Y repetir tres veces por escena, y con uno o tres chistes en cada cambio… ¡La piedra filosofal de la comedia que nos trajeron los yankees!

MARTA: (Casi avergonzada) A mí, la verdad, es que me ayuda…

ENRIQUE: Pero es que si fuera por vosotros habría que cargarse todo poema que no fuera un soneto.

JORDI: Nadie dice eso, Enrique. Sencillamente seguimos las reglas que funcionan y que marcan una…

ENRIQUE: Una jodida cadena de montaje, éso es lo que marcan.

JORDI: Somos un equipo de casi veinte guionistas. No podemos intentar hacer artesanía.

ENRIQUE: Claro, claro, claro. ¿Cómo arriesgarnos a poner siquiera una miaja de alma en la puñetera escena final?

ROSA: (Interrumpiendo) No vamos a discutir esto ahora. (Señala su reloj) Os recuerdo que estamos aquí para encontrar (mirando fíjamente a Enrique) otro final. (Silencio). ¿O a lo mejor prefieres pagar de tu bolsillo la claúsula de rescisión del contrato?

ENRIQUE: (De farol evidente) Pues igual pido un crédito, mira.

ROSA: Y la producción del capítulo también, ¿verdad?

ENRIQUE: Si me quedo con las ganancias…

ROSA: Me pregunto qué pensaría de esa actitud el director del Teatro Calderón…

ENRIQUE: (Levantando los brazos sin energía) Me rindo…

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