Frente a las pseudociencias I – ¿Por qué resultan tan atractivas las pseudociencias? por Helena Matute

Ayer lunes arrancamos la primera sesión del curso de verano. El plato fuerte del día era la charla de Helena Matute, catedrática de psicología experimental de la UPV y extraordinaria ponente. Previamente, como primer día, tocaban las bienvenidas, los saludos y agradecimientos más institucionales.

La sesión la retransmitimos en streaming en directo y puede verse íntegra (incluso en HD):

Las intervenciones (podéis clickar para ir directamente) fueron:

Mi intervención, como presentación del curso, fue algo que dije que tenía alguna relación con esto que tenía escrito:

“¿Por qué el Ateneo Navarro decide posicionarse en este campo de batalla? A fin de cuentas, a lo largo del año, ya realiza decenas de actividades relacionadas con la difusión científica. ¿Qué se gana añadiendo ese “Frente a” las pseudociencias? En realidad, como institución, no mucho. Y, de hecho, puede que con ellos nos estemos ganando unas cuantas animadversiones.

Pero se trata de una cuestión de principios. Como entidad declarada de “utilidad pública”, es algo que asumimos como un compromiso. En un entorno social en el que creencias irracionales que, a menudo, traen consecuencias perniciosas para muchos, sostenemos que es necesario desenmascararlas.

Porque, ¿qué son las pseudociencias?

Por decirlo de manera sencilla son aquellas creencias o prácticas que intentan presentarse a modo de ciencias, pero que no cumplen con el rigor del método científico. En ocasiones, es cierto, puede ser difícil marcar la frontera entre la ciencia de baja calidad y la pseudociencia. Sin embargo, los que hemos organizado este curso creemos que, para el ciudadano de a pie, no es necesario hilar tan fino. Existen gran cantidad de pseudociencias con mucha presencia en nuestro entorno, como la homeopatía, la astrología o las flores de bach, que pueden ser identificadas como tales sin problemas.

Pero además, creemos, como veremos en los próximos días, que los efectos de aplicar los principios de las pseudociencias en nuestras vidas puede ser muy peligroso. Los ejemplos más significativos suelen tener que ver con la salud, desde luego. Pero también puede ser perjudiciales desde el punto de vista emocional –infundiendo falsas esperanzas- o, simplemente, económico.

Por eso vamos a intentar aportar al ciudadano de a pie una batería de recursos en los que apoyarse para detectar discursos que no son válidos, reconocer los sesgos y limitaciones que nos son propios y aprender a estar alerta ante quienes puedan querer aprovecharse de ello.

En definitiva, favorecer que las decisiones que se tomen sobre en quién depositar la confianza se hagan con plena conciencia. Al final, las decisiones verdaderamente libres, sólo pueden darse cuando hay criterio, cuando se hacen desde el conocimiento.

Pero al enfocarnos a ese público, a ese ciudadano de a pie, nos dimos cuenta de que teníamos un problema serio. Porque nuestro interlocutor es muy variado. Aquí no estamos en una sesión del club de amigos de la ciencia. En esta sala hay, con seguridad, personas con muy distintas actitudes hacia las pseudociencias. Y existen personas inteligentes, formadas y con buena fe que abrazan alguna o muchas de estas disciplinas.
Porque existen muchos y poderosos motivos para formar parte de esas corrientes de pensamiento; es decir, para dejarnos seducir, o para propiciar su difusión. Yo, personalmente, identificaría cinco –no excluyentes entre sí-: demencia, sugestión, desinformación, desesperación y maldad. Cuatro de los cuales, por lo tanto, muy razonables y sólo uno de ellos censurable.

Para aportar algo a un interlocutor así es necesario generar cambios en el estado de consciencia que, en algunas ocasiones, pueden ser muy difíciles de gestionar. Y, para mayor complejidad, ocurre que si se equivocan los mensajes para cada interlocutor, nos podemos encontrar con resistencias formidables. Reacciones emocionales muy potentes. Dejo de lado el tema de la demencia, porque sin duda me supera, miremos el resto:

  • El que ha sido sugestionado, se puede sentir insultado o avergonzado. Cuando la vulnerabilidad del ser humano a este nivel, por inteligente que sea, es incuestionable.
  • El que está desinformado, se puede sentir tratado con condescendencia. Cuando, como sabemos, nadie nace aprendido.
  • El que está desesperado, puede tener miedo a caer en la desesperanza de nuevo. Y a esas personas habría que hacerles sentir acompañadas.
  • Mientras, quien esté cometiendo fraudes, a sabiendas, se sentirá atacado. Y tendrá razón, porque lo estamos haciendo.

Explicado esto, entenderéis la lógica del curso. La estructura que hemos escogido para enfocar el curso de verano de la siguiente manera:

  • En la sesión de hoy, Helena Matute, Catedrática de Psicología Experimental en la Universidad de Deusto, y directora del Laboratorio de Psicología Experimental, nos va a explicar qué tipo de sesgos cognitivos, asociaciones mentales, supersticiones, ilusiones causales o meras necesidades son el caldo de cultivo del que las pseudociencias se aprovechan.
  • Mañana martes, Luis Alfonso Gámez, periodista, creador del blog Magonia y consultor de la Comisión para la Investigación Escéptica nos explicará en profundidad cuál es el Peligro de Creer en estas disciplinas haciendo un
  • El miércoles tendremos una sesión doble, o de dos sabores. Una vez conocidos los puntos débiles que tenemos y sus riesgos, plantearemos qué posibles estrategias de defensa podemos utilizar
    • Una, digamos, a modo de profilaxis. Pablo Linde, periodista de divulgación científica en El País, nos explicará por qué se tratan con tanta ligereza o torpeza los temas científicos en los medios de comunicación. Por qué se presentan como debates en la sociedad cuestiones que hace mucho que fueron zanjadas en la comunidad científica. La sesión, con un título homenaje al principio de Hanlon: “No atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por estupidez”,  se llama “Mala ciencia en los medios: no suele ser maldad sino estupidez”.
    • Otra, a modo de respuesta desde el punto de vista legal. Somos muchos los que nos preguntamos cómo pueden permitirse determinadas prácticas que podrían ser consideradas como fraudes o incluso crímenes a la salud pública. Fernando Frías, abogado especializado en este tema nos comentará la situación actual en España en su charla “¿Hay derecho? La ley y las pseudociencias”.
  • Por último, creímos necesario realizar un ejercicio de la autocrítica. Porque no es necesario fomentar falsos debates para reconocer que hay muchas aspectos de la práctica científica que no se realizan con el suficiente rigor. Joaquín Sevilla y Javier Armentia nos explicarán qué hay de todo eso tan sospechoso y sus efectos a corto y largo plazo en una sesión titulada “El fraude científico y su posible influencia en la imagen pública de la ciencia”.

Así pues, termino mi parte -prometo que los próximos días hablaré menos que hoy- y le cedo la palabra a Helena.  Por favor, explícanos, ¿por qué resultan tan atractivas las pseudociencias?”

Por cierto que tuvimos bastante impacto en los medios, tanto por el curso en sí, como Helena en particular. Algunos enlaces:

Y algunas fotos:

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Esta tarde, más.

3 comentarios en “Frente a las pseudociencias I – ¿Por qué resultan tan atractivas las pseudociencias? por Helena Matute

  1. Buen proyecto, especialmente lo que concierne a la justificación ética de la “denuncia”. No soy terriblemente entusiasta del término seudo-ciencia por que me parece una división ilógica al interior de un proceso de toma de decisiones que presenta muchos otros dilemas potenciales. Entiendo que la dificultad es en efecto, ética. Lo que se conoce como seudo-ciencia está proyectado y presentado como un producto, en un lenguaje de mercado, utilizando conceptos (científicos, rituales) que representan típicas figuras de autoridad. Estamos en una discusión sobre la forma del fenómeno y no précisamente sobre su fondo, lo que me recuerda en cierta medida a los estudios sobre la propaganda.

    Saludos y felicidades por la redifusión bien merecida.

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