Mount Olympus 2.- Jan Fabre y su propuesta

Decía Cortázar que para ser un genio hay que creerse un genio y acertar.

Jan Fabre responde totalmente a esa descripción. Artista multidisciplinar, es el único autor vivo que ha tenido una exposición entera a su nombre en el museo del Louvre. Como escultor. Pero quizá sea todavía más reconocido por sus obras teatrales. A menudo desmesuradas de entre 4 y 8 horas de duración, con un altísimo nivel de experimentación. No me extenderé demasiado en su figura, pero merece la pena leer su artículo de la wiki.

Lo que sí me parece relevante, es explicar que Fabre es insomne y obsesivo. Plantear siquiera una representación de 24 horas consecutivas sólo me lo explico desde esa perspectiva. Intentar llevar a según qué extremos tanto a los espectadores como, desde luego, a los propios actores, ha de ser una manifestación de su realidad interior. Querer llevarnos a todos a sus propios límites. Y, además, conseguirlo. A través del paso del tiempo y la alteración, en cierto modo, del propio estado de consciencia. Pero, lo más importante, en mi opinión, está en conseguirlo con un nivel de calidad inmenso. No está vacía. No son trucos efectistas. Todo es de verdad. La obra tiene un público restringido, sin duda. Personalmente, no me atrevería a recomendárselo a (casi) nadie. Y, sin embargo, también creo que es una obra que puede gustar a mucha más gente de la que podría anticiparse.

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Resto de la serie sobre este tema:

1.- Leve introducción al caos
2.- Jan Fabre y su propuesta
3.- Los recursos
4.- Mi experiencia
5.- I just gave you a little bit of madness
6.- Otros materiales y pruebas

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