De los mejores

– Siéntate, Darren.
– Sí, señor, claro, señor.
– Y relájate un poco, haz el favor.
– Lo intentaré, señor.
– Y no me llames señor.
– Como desee.
– Veamos…
– Ajá.
– Sobre el informe que me pasaste ayer.
– ¿Le ha gustado?
– ¿Cómo podría haberme gustado, Darren?
– No lo sé, señor, ¿no se ha ajustado a sus expectativas de calidad?
– Sabes de sobra que la calidad es excelente.
– ¿Entonces?
– No te hagas el tonto, Darren. No me ha gustado el contenido. Punto.
– Sí, ya… En ese sentido…
– ¿Cómo cojones, Darren, puedo yo defender esto arriba?
– Puede… ¿puede ser más específico, señor?
– Walter. Llámame Walter, anda.
– …más específico, señor Walter.
– A ver qué crees que me va a decir Hayek cuando lea esto: Sujeto número 5: En palabras de su tutor, ha demostrado ‘muy buena mano’ para el dibujo a mano alzada a pesar de su temprana edad y, además, destaca en otras habilidades psicomotrices y de coordinación mano-ojo, con muy elevadas puntuaciones en baterías de test visoespaciales como el CFS, así como los videojuegos de tipo shooter.
– Así es, señor. Tiene una puntuación muy por encima de la media de su edad en la GameStation Network. Al fin y al cabo, sólo tiene siete años y…
– Darren…
– Lo considera decepcionante, ¿verdad, señor?
– Es una puta mierda.
– Ya…
– ¿Y qué es eso de “buena mano para el dibujo a mano alzada”, a ver?
– Son las palabras de su profesor de arte.
– Un tío cualificado, supongo.
– Una de las mejores academias del país, señor.
– Pero… “buena mano”.
– Buena mano es lo que dijo, señor.
– Ok. Otro. Sujeto número 16: “Uno de los mejores alumnos de su clase en el conservatorio, con especial capacidad para la transcripción de oído de música a partitura”.
– Así es.
– Cuántos alumnos hay en su clase?
– Doce, señor.
– ¿Y es “uno de los mejores” de doce?
– Según su maestro, señor.
– Eso le coloca en el percentil… ¿setenta y cinco?
– De entre los que entraron en la academia.
– Fabuloso.
– Y en transcripción es el mejor.
– Dicho de otra manera, que no compone una puta mierda.
– Digamos que la creatividad…
– ¿Cuántos años tiene?
– Nueve.
– Con cinco años hubiera estado tocando para la familia imperial y con nueve escrito su primer oratorio. ¿Tú lo ves escribiendo una ópera este mismo año?
– No parece probable…
– Es jodidamente imposible, Darren. Lo sabes tan bien como yo.
– También se dice en el informe que sería prematuro sacar conclusiones…
– ¿Y el sujeto 3?
– Sí, ese fue de los primeros señor.
– Y por tanto, de los más mayores.
– Se consideró que el retorno de inversión sería bastante rápido. Al fin y al cabo, el sujeto original sigue vivo y se le pudo extraer tejido en perfecto estado.
– Deberíamos estar viendo resultados ya.
– Así es.
– Pero no mete goles, Darren.
– Bueno…
– De ninguno teníamos tanta información. Le dimos el mismo jodido tratamiento de hormonas y a la misma edad. Ya ni se fabricaba, joder. Hasta nos planteamos poner en marcha una planta farmacéutica de finales del XX para él solo.
– No hizo falta. Encontramos la manera, se… Walter.
– Pero no mete goles.
– En realidad, es bastante bueno.
– Intentaré ser claro, Darren. Es imposible justificar una inversión de cientos de millones de dolares por parte del contribuyente y miles más por la contraparte privada con un “bastante bueno”.
– Lo sé, señor.
– Por no hablar de los padres adoptivos. Se nos van a echar encima.
– En realidad, podría atribuírseles a ellos parte de la responsabilidad de…
– ¿Qué parte ni qué parte, Darren? No es lo que les dijimos.
– No, señor. Lo sé, señor. Y en nuestra defensa hay que decir que fue en contra de la recomendación del Comité Ético…
– El Comité Ético me come las pelotas, Darren. ¿Porque sabes qué programa hubiésemos llevado a cabo si hubiéramos seguido las recomendaciones del puto Comité Ético?
– Bueh… este… si no recuerdo mal… hubiésemos comenzado por un Estudio de Viabilidad sobre el diseño de un experimento para el análisis multivariante de las condiciones del entorno en el desarrollo de individuos humanos con altas capaci…
– Sabes cómo le llama Hayek a eso, ¿verdad? ¿Lo sabes? Ruina. Así es como se llama el jodido estudio de viabilidad del estudio del estudio del estudio, Darren.
– Lo sé…
– Y ver cómo los chinos y los rusos nos comen por los pies, Darren. Así lo llama Hayek.
– No sé qué decir, señor. Los resultados son…
– Una puta mierda.
– Una puta mierda, Walter.
– ¿Y qué vamos a hacer ahora?
– La cuestión es que no es posible otra interpretación de los datos…
– ¿No? ¿No es posible?
– Al fin y al cabo, es lo que hemos aprendido de esto, señor.
– ¿Ah, sí? ¿Y qué hemos aprendido?
– Las condiciones del entorno, el azar… tal vez, incluso, que las propias carencias a lo largo de la vida puedan configurar de manera determinante…
– ¿En serio? ¿Vamos a alimentar esos mitos, esas narrativas arcaicas?
– En realidad, la correlación del talento por homogenética es extraordinariamente alta. Cercana a 0’85.
– ¡Pues joder con el otro 15%! Pasamos de Ella Fitzgerald al coro parroquial de mi barrio.
– Puede ser, Walter. Cuando se trata de élites, pequeños matices marcan grandes diferencias.
– Pero estamos hablando de los mejores. ¿Qué ha fallado?
– No lo sabemos a ciencia cierta. Una explicación posible es que la excelencia máxima requiere un cierto azar.
– Les hemos proporcionado entornos de excelencia.
– Tal vez las condiciones hayan sido demasiado “de laboratorio”, señor.
– ¿Demasiado de laboratorio?
– Quiero decir, que tal vez con un entorno más exigente, menos rico. Que formaran parte de comunidades menos orientadas.
– Cuando empezamos con esto los psicólogos no decían eso.
– Ahora se inclinan por otras hipótesis.
– Otra vez con eso…
– Algunas aproximaciones desde la dinámica de grupos consideran que si su dotación les resultara de alguna manera más identitaria, más su “factor diferenciador” del resto…
– Y yo te digo que así acierta cualquiera, joder. Digo una cosa distinta cada vez que me preguntan y hasta que suene la flauta.
– Es una ciencia blanda, señor.
– ¿Pero tú sabes lo que fue secuenciar todo un genotipo partiendo de una peluca?
– No puedo ni imaginarlo.
– Cientos de millones, Darren.
– Décadas de trabajo.
– Dios…
– Qué decir…
– ¿Esto lo sabrán ya los chinos?
– No podemos descartarlo.
– Pues estamos jodidos, Darren.
– Lo sé, Walter.
– Hazme un favor.
– Claro.
– Mientras tanto, sigue llamándome señor, ¿quieres?

3 comentarios en “De los mejores

  1. Dos cosas:

    1. Me alegro de que hayas vuelto, a ver si se te ve más por aquí.
    2. Y me acusabas a mi de escribir relatos que no eran relatos :p

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