Pseudoarquía

Aceptaba sin problemas las reglas de los juegos pero no así sus objetivos.

En su caso, el cubo de rubick tenía que mostrar seis arcoiris. Ganar al ajedrez consistía en alcanzar una cierta distribución de piezas. El fútbol trataba de pasar el balón, con un número mínimo de botes, sin que tocara las líneas de cal -tanto daba que fuera a compañeros o rivales-. Y, en el billar, sólo le valía que la bola rotara en sentido contrario a su desplazamiento.

Muy de vez en cuando, lograba impresionantes victorias que, con gran entusiasmo, celebraba ante la estupefacta incomprensión de todos.

El día que entendió las relaciones como un juego resultó ser la persona idónea para casi nadie.

2048

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Nota temporal: Dentro de unos pocos días haré el recuento final de votos para la imagen definitiva que voy a dejar en el blog. Si alguien queda de votar, sirva de recordatorio por si quiere hacerlo.

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