Por qué mola tanto “Kirikou y la bruja”

Escena primera:

Un poblado africano. La cámara hace un zoom hasta entrar en una de las casas. Una embarazada está recostada contra la pared. Se acaricia la barriga y, desde su interior, se oye una voz: “‘¡Madre, dame a luz!“. La mujer se sorprende, pero pronto responde “Un niño que habla desde el vientre de su madre, se da a luz solo“. El niño sale gateando. Se gira, se corta el cordón umbilical y le dice “Me llamo Kirikou”.

Es el diálogo imposible con el que Michel Ocelot presenta esta faceta del héroe de las mil caras. Y no me puede gustar más.

“Le Rêve” (El sueño), de Douanier Rousseau (1910), es el cuadro que inspiró el estilo de dibujo para el universo de Kirikou.

En esa primera conversación, Kirikou descubre que no tiene padre, ni hermanos de su padre, ni tampoco hermanos de su madre*. No quedan hombres en su poblado. A todos se los ha comido la malvada bruja Karabá. La misma que ha secado el manantial. Sólo queda el más joven, que ha ido a luchar contra ella a través de la ruta de los flamboyanes.

Después de un primer contacto con ella, Kirikou le pregunta a su tio: “¿Por qué es malvada la bruja Karabá?” y él “¿Tiene que haber una razón?” a lo que el niño zanja ““.

Y esto es clave.

Primer acto:

Porque la historia tiene muchas idas y venidas, aventuras y desventuras, como debe de ser. Pero esa pregunta inicial es la que determina la motivación Kirikou en la historia. Lo pregunta varias veces en la primera mitad de la peli:

  • Al anciano del pueblo: “¿Sabes por qué la bruja karabá es mala?” “Por supuesto, yo lo sé todo” “¿Por qué?” “Porque… es una bruja“. “Entonces… ¿por qué es una bruja?” “Ah… no seas pesado, eres demasiado pequeño… y no es conveniente hacer demasiadas preguntas sobre las brujas“.
  • Directamente a Karabá: “Soy Kirikou, el que sabe lo que quiere, y quiero saber por qué eres mala“. “Miserable renacuajo, te mereces que te coma aquí mismo. Pero eres demasiado pequeño…
  • A su madre: que le dice no saberlo, pero que no es la única. “Siempre hay gente que nos desea el mal, aunque no se lo hayamos hecho. Hay que saberlo. Como que el agua moja y el fuego quema“. 

La respuesta le satisface a medias, pero entonces su madre le dice que sólo el sabio de la montaña, al otro lado de la bruja y de la montaña prohibida puede saberlo. Y aquí es donde Kirikou comienza, como todos los héroes, su viaje iniciático. Porque él no quiere vencerla. No quiere vengar a su padre, ni a su pueblo. Ni siquiera liberarlos. Él lo que quiere es saber por qué es mala.

Desarrollo:

Entonces se suceden varias aventuras, capítulos que son minicuentos -porque el principal mérito de Michel Ocelot, probablemente, ha sido recopilar un montón de relatos africanos y darles cuerpo de historia única-, que van desarrollando la historia.  El que quiera, puede verla ahora mismo. No me enrollo:

Fin (¡ALERTA de SPOILERS – Revelo argumento!):

Por supuesto, Kirikou descubre por qué la bruja es mala cuando por fin encuentra al sabio de la montaña: su abuelo**. En esa escena, el niño averigua que la bruja sólo tiene una pequeña parte de la culpa de los males del poblado, que no ha secado el manantial de agua y que no se come a los hombres (de hecho “prefiere comerse unos ñames con salsa muy picante, como tú y como yo”).  Con todas esa información humaniza a la bruja, aunque reconoce que “no quiere a los niños, menosprecia a las mujeres y odia a los hombres“. Así es como llega la gran revelación, Kirikou descubre por qué es mala: “Porque sufre mucho. Sufre día y noche. Sin descanso“.

Resulta que la propia bruja también fue víctima. Unos hombres le clavaron una espina en su espalda. Una espina que le hace sufrir constantemente. Pero que le haría sufrir aún más si se la quitaran y que, por otra parte, es el origen de su poder.

Con todo esto ¿qué va a hacer Kirikou? Pues lanzarse a la aventura de quitarle la espina. Cosa que, por supuesto, consigue.

Aunque la historia no termina ahí. Pero eso… eso mejor no os lo cuento.

Yo lo que quería era hablar es de esa concepción tan distinta como historia “para niños” de las que nos llegan de los grandes estudios Estados Unidos. Esas en las que vengarse mola y tirar al malvado a un pozo de lava hirviendo es motivo de orgullo y satisfacción. En vez de eso, intentar entender al malvado. Descubrir que no lo es tanto.  Y, sobre todo, que siempre existe una razón.

Algo que merece la pena ser aprendido.

—-

* El orden de las preguntas no es casual. Es como, según algunas tradiciones africanas, la comunidad se hace cargo de los niños sin padres. El motivo por el que no solía haber orfanatos en gran parte del continente …hasta que llegó el SIDA y diezmó a la población adulta. Eso sí que es un drama.

** El abuelo es la sabiduría ancestral. No como el viejo del poblado que dice saberlo todo pero no tiene ni idea de nada.

Un comentario en “Por qué mola tanto “Kirikou y la bruja”

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