Páginas por minuto

Ayer estuve en una charla de un famoso escritor. La verdad es que el tipo me cayó simpático. Además, con todo eso de su vida desgraciada y la sublimación de su dolor por la escritura, resultaba fácil empatizar con él.

Sin embargo hay una cosa suya y de otros -muchos- escritores que me saca de quicio.  Es el rollo ese de “la obra salió por sí misma”. Como por arte de magia, oiga. El tipo nos vino a contar que había escrito su libro en cinco meses y medio y más de la mitad de las páginas en un periodo en barco de diecisiete días. De ese primer “borrador” (así lo llamó él, draft) a lo que está en las librerías apenas hay cambios. Sólo siete párrafos que su editor le obligó a incluir al principio para presentar al personaje. No lo podía creer y hasta le pregunté al respecto. Según él, no. Sólo se fijaba en los personajes y los dejaba actuar. No pensaba en estructura, ni revisaba, ni nada parecido.

Y, eh, quizá sea cierto. Igual es un marciano.

Pero lo comentaba al salir con un compañero de escrituras. Me dijo que en su día le recomendaron: “Tú di siempre que te ha costado poco. Así, si está mal, está justificado. Y si está bien, eres un genio”.

Pues no me da la gana. Detesto cuando el autor de un algo trata de venderme como un mérito el poco esfuerzo que le ha dedicado. “¡Y lo escribí en dos horas!” dice, o en quince minutos, como dejándote el espacio para que llegues tú mismo a la conclusión de lo supercrack que es.

Oye no, pues mira, si eres tan bueno, razón de más para que le pongas más empeño. Si tanta facilidad tienes, aprovecha y haz obras maestras en un tiempo estándar en lugar de mediocridades -o lo que sea- con lo justo. ¿Qué pasa que el lector, el público, quien sea, que va a recibir el resultado no se lo merece o qué? ¿No podrías hacerlo mejor para ellos y para ti? Pues me parece soberbio y hasta estúpido. Por no hablar del daño que puede hacer a los escritores en ciernes.

En mi experiencia, y evidentemente no trato de ponerme como ejemplo de nadie, lo  que he aprendido es muy distinto. Los momentos de inspiración y las ideas que aparecen de repente existen. Si en algo he progresado en los años que llevo escribiendo es, precisamente, en que ahora soy capaz de dedicar mucho más tiempo y esfuerzo a cada línea, a la elección de cada palabra, a la sonoridad de cada frase, a la hilazón de las ideas, a la estructura completa… Cada vez tengo más herramientas, sí. Voy aprendiendo la técnica. Puedo apoyarme en más perspectivas para la creación y -sobre todo- la revisión de cada texto. Pero mi primer borrador, mi primera anotación de una idea, francamente, no sé si es mucho mejor que lo que escribía al final de cuaderno de matemáticas en el instituto. El resultado, sin embargo, sí que creo que es mucho mejor.

¡Y ojo!, entiendo y respeto a quien quiere escribir sin pretensiones. Lo del dejarse llevar y todo eso. Pero cuando uno está buscando calidad, hacer una aportación o, incluso, ser reconocido entonces lo único que importa es el resultado.  Nada más.

¿O es que a alguien le importa en cuantas horas se escribió el Quijote? Si le llevó diez años mientras que Stephen King escribe libros como churros, ¿eso es que es mejor escritor?

Ya os comenté en su momento, por lo visto Stallone cree que sí.

No sé. Al final va a ser que soy idiota o no tomo suficientes esteroides.

5 comentarios en “Páginas por minuto

  1. Es como lo de decir que los personajes llega un momento que cobran vida, te hablan y viajan ya solos, por su cuenta, sin ti… Si eso te pasa, amigo mío, no hay duda, es que tienes un principio de esquizofrenia.

  2. Pues vaya, qué decepción. Pensando que te recomendé la charla, espero que hubieras sacado algo más provechoso que esa fanfarronería barata.

    De todas formas, su libro mola mucho como para haberlo escrito de una tacada.

  3. Si bien es cierto que los personajes no te hablan (al menos a mi me tienen sumido en el ostracismo), lo que sí que me ha pasado es que, llegado un momento, sabes que “ese personaje” no haría tal cosa que tenías pensado para él desde un principio, y que encaja sin problema alguno con la trama de la historia (así que, si quieres ser coherente “con el personaje” tienes que buscar otras maneras de contar lo que querías)

  4. Anónimo y Javier:
    Entiendo a lo que os referís los dos. Yo creo que el matiz está en el enfásis y la carga mágica que el que lo experimenta le quiere dar. Es cierto que a veces uno se da cuenta de que lo que había planeado para un personaje no le encaja. Y puede ser un momento gratificante. Pero puede dar mucha pereza al locutorio cuando el que lo experimenta lo intenta expresar haciendo uso de palabras demasiado “mágicas”. Creo que parte de la culpa la tiene Pirandello, que supo hacer genialidades -muy seductoras- a partir de esa experiencia.

    Zeberio:
    ¡Decepción en absoluto! La charla estuvo muy interesante y el tio me pareció inteligente, con sentido del humor y me aportó cosas. Sencillamente el punto ese, el de “escribo del tirón”, es algo que he visto muy a menudo (a todos los niveles) y me dan ganas de agarrar a algunos de las solapas. Como esa peña que SIEMPRE sacaba sobresalientes y NUNCA estudiaba. No, tio. Las cosas no funcionan así. Entra en el espacio de lo posible que eso te ocurra alguna vez, pero…

    Pedro:
    Veo que te ha dado fuerte con el Minchin… ;)
    No me extraña, la verdad es que es una barbaridad el tío. Un pedazo de pianista, que actúa, canta y con ese humor superinteligente… Es difícil ver a alguien con tantos talentos juntos

    …que asqueroso. XDDD

La mejor sección del blog: ¡Los comentarios!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s