en estos días
cuando
mis manos
te juegan
como otras veces
bajo el vestido
encuentran
lo que antes nunca
recorren
lo convexo
de tu vientre
palpando
la vida
que envuelve
la otra vida
que lo habita
y tal vez
coincidir
el tambor
de mis dedos
con los pulsos
en nuez
del durmiente
en estos días
que desnudos
los cuerpos
se nos buscan
sin remedio
es la piel
en la piel
la que nos llama
me deslizo
trepo
la cima
de tu vientre
y me presento
cada día
a esa tribuna
para tal vez
lograr
que mi voz
le sea
no ajena
encardinarla
al universo mar
que le has obrado
y a su llegar
quizá
reconocernos
como así fue