Ante el joven guerrero, un cuerpo tendido. Todavía tiembla. Apenas unos estertores y dejará de ser enemigo. Dejará de ser nadie.
Su primera victoria.
Jadeante, y con voz quebrada, recita la oración que memorizó hace tiempo y con la que tantas veces ha fantaseado. Es señal de respeto, acompaña a su adversario en su último trance. Sus ojos, vaciándose, aún tensos. ¿Qué estará atravesando esa mirada?
Entonces se palpa y descubre, aterrado, lo que hasta ese momento no había advertido. Una línea de sangre trazada desde el ombligo hasta su costado. Es fina. Limpia. Superficial. Sobrevivirá.
Pero, sobre todo, es similar al tajo definitivo que lacera el cadáver. Una simetría imperfecta espeja su vida frente la muerte del otro.
Un latigazo de revelación. Un sentido de consciencia innegable. Esa cicatriz mantendrá el recuerdo vigente hasta su última día. Pero hoy eres tú. Resuelve.
No tardará en dar una segunda muerte. En esta ocasión, le resulta más sencillo, el enemigo es prácticamente un anciano. No ha sufrido rasguño alguno, pero decide honrar a su rival. Portar una nueva cicatriz gemela. Esta vez, cerca del pecho. Su cuchillo de mano calca, superficialmente, el mismo recorrido que su espada, mientras mastica la oración. Encuentre tu alma la paz que di a tu cuerpo.
Pronto se hace notorio cuán dotado está en las artes del combate. Domina la técnica, aplica las cuberturas, estudia al rival, intuye, improvisa y tiene suerte. Pero nunca pierde el respeto y, a cada muerte, acompaña, ora y marca su propio cuerpo que se va poblando de escarificaciones a modo de conteo y anecdatorio.
Hasta que visita La Ciudad.
En el Templo la columna central muestra un patrón geométrico. Una seríe de curvas concéntricas que los monjes interpretan en base a los cuerpos celestes para narrar el pasado y videnciar futuros.
Su piel, en esa hora, se le antoja como una mera versión, incompleta, de ese Baile de los Dioses que le están marcando. Quizá guiando.
Con respiración ahogada, el ya no tan joven guerrero, compara su piel con lo tallado. Memoriza los trazos. Imagina futuros duelos y visualiza las muertes que aún no ha dispensado.
Está todo escrito ya.
Con esa confianza vuelve de nuevo al combate y, como si su espada estuviera dirigida por lo inevitable, cada muerte va completando el diagrama. Una secuencia de círculos entrecruzados en proceso de cerrarse.
El guerrero, ya maduro, escoje mejor sus conflictos. Mientras queden líneas por cerrar, se sabe invencible. Pero, ¿qué ocurrirá el día que culmine la obra de su cuerpo?
Cuando apenas quedan tres marcas toma retiro.
Pero su prestigio le importuna y, lo que comienza como una provocación tabernaria, termina con una oración y una nueva cicatriz.
De poco le sirve aislarse, como eremita, a un lugar recóndito. Porque no puede ya dejar de ser la función que tanto ha ejecutada. Un triste ratero recibe, de forma mortal, lo que será el reflejo de su penúltima marca.
La cuestión, se dice, ya no es tanto el qué ocurrirá, sino el cómo quiere que ocurra.
En esta ocasión, busca el propósito a lo inevitable. Adivinar el designio y, ojalá, acertar.
¿Pero quién merece?
No hay enemigo a la altura cuando no se toma bando.
Recorre los caminos y el polvo. Pregunta a lugareños y a pretendidos sabios. Pero no encuentra respuestas. No hay afrentas. No hay rival. No hay opciones.
Sus piernas, ya reliquias, le llevan por remotas montañas. En una gruta un estanque de agua calma es obsidiana pulida. Desnudo en la orilla contempla su cuerpo. Recorre, con las yemas de sus dedos los giros de cada cicatriz en sentido inverso. Todas le traen algún recuerdo. Del ladrón y el borracho, de diestros esgrimistas. De inexpertos. Señores de la guerra. Mercenarios. Su padre. Su hermano.
Entonces lo entiende. El desgarro de su madre. Nunca podrá emularlo.
El último trazo del círculo, en realidad, siempre fue el primero.
Nota de inspiración: No deja de ser curioso que este relato me lo inspirara esta tira cómica de Obi Arisukwu tan… chorra. :D

¿A qué le llamas tú inspiración? jajaja El relato me ha encantado. Pero no sé qué ruta ha seguido tu creatividad para llegar a él desde esa tira cómica 😋
Jajaja!
Calla, calla… casi todo el feedback que he recibido sobre el post menciona eso. :D
Creo que se lo voy a contar al propio autor… Aunque igual le tengo que quitar el candado a mi cuenta de twitter… Ahora veo qué hago.
Un abrazo!
Me encanta!!! Nunca dejas de sorprenderme ❤️
Gracias, Neka! :)